La Ciencia moderna, ¿ateísta o teísta?

 

Por Farid Gabteni 

 

¿Podemos creer sin ser crédulos? Este es un tema recurrente en Occidente, donde es habitual que la fe y la razón se enfrenten. Sin embargo, un ojo atento no dejará de observar que el divorcio entre la fe y la inteligencia es propio de la cultura occidental. En ninguna otra civilización se han alcanzado tales proporciones. En ninguna otra cultura la religión ha sido sinónimo de oscurantismo, es decir, de la negación de la facultad del hombre para sopesar y juzgar por sí mismo.
Los fundamentos de este razonamiento fueron establecidos en el siglo XVIII, en lo que se denominó la Ilustración. En aquella época, los intelectuales y filósofos impulsaron un gran movimiento de emancipación de las autoridades eclesiásticas poniendo en marcha una deslegitimación de la influencia de la religión en la esfera intelectual; una auténtica revolución, de hecho, sin precedentes en la historia de la humanidad, y cuyos efectos culturales todavía se perciben tres siglos más tarde.
El enfoque fundamental de este período estaba muy poco elaborado, ya que esta revolución se ha presentado siempre como una victoria del hombre sobre lo irracional. Aunque el contexto de esta emancipación era el de un occidente enfermo de su judeocristianismo, sin hacer ninguna referencia, en ese momento, a otras religiones o culturas del mundo, esta oposición entre la fe y la razón se generalizó en todas las creencias de la humanidad. Es el fenómeno de la fe el que ha sido cuestionado, como si el pensamiento religioso más mínimo no fuese más que una expresión de la debilidad del hombre, de su miedo a lo desconocido.
La pregunta es si este pensamiento “revolucionario” no ha sido demasiado radical o extremista en sus conclusiones, hasta el punto de erigir barreras contra cualquier forma de pensamiento, ya sea religioso o incluso, simplemente, metafísico. Se trata de una cuestión fundamental, ya que afecta al sentido de la existencia, de la vida.
El materialismo ateo es un oscurantismo disfrazado bajo forma de progresismo. Tortuoso y devastador, transmite una ciencia truncada y conciencia disminuida. Al reducir, denigrar y negar cualquier propósito espiritual a lo humano y a la creación, al deshumanizar al individuo y la sociedad mediante teorías aparentemente simplificadoras, amputa a la humanidad su sustancia y razón de ser.
En cuanto a la religión, puede ser comparada con un medicamento: imprescindible para remediar un mal, pero con potenciales efectos secundarios adversos en caso de equivocación y/o no respeto de la receta médica. La espiritualidad es a la religión lo que el remedio es a la cura: no hay religión sin autentica espiritualidad, como no hay cura sin remedio eficaz.
La Fe no es sinónimo de ignorantismo, el ateísmo no es sinónimo de cientificismo; el fanatismo, en cambio, es sinónimo de totalitarismo.
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En los albores del nuevo milenio, el mundo entero se enfrenta a numerosas crisis, ecológicas, sociales, políticas, económicas, éticas… Todos están de acuerdo. Sin embargo, la ciencia y la tecnología son el dominio de una evolución verdaderamente vertiginosa. La paradoja está cada vez más acentuada entre la ciencia y el conocimiento técnico, por una parte, y el estancamiento del sistema que los genera, por la otra.
La pregunta “¿A dónde vamos?” está, de nuevo, de actualidad, poniendo en perspectiva la frenética transformación de una sociedad cada día más globalizada, formada por individuos desorientados. La evolución ya no está controlada, dado que solo se lleva a cabo por los avances tecnológicos, sin una preocupación real por los factores socio-económicos, sociales, psicológicos… en una palabra, por los humanos.
Al mismo tiempo, y por otras razones, la cuestión de Dios está de nuevo de actualidad. De hecho, la comunidad científica hace frente, más que nunca, a la extraordinaria organización del Universo, de la vida, del hombre… Ahora sabemos, y de forma científica, que el Universo tiene, precisamente, y desde su origen, las propiedades necesarias para que existamos y para que podamos comprenderlo.
La cuestión de un Principio Creador, de una Causa Primera, inteligente y consciente, ahora se plantea científicamente. Pero considerarla de forma reflexiva tiene graves consecuencias. Esto nos lleva, de nuevo, a una verdadera revolución cultural, que pone en tela de juicio las antiguas suposiciones hechas más de dos siglos atrás.
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Resumiré algunas teorías científicas y su significado filosófico, así como ciertos hechos, ahora establecidos científicamente, y su consecuencia lógica sobre nuestra comprensión del mundo. Me refiero a demostrar que todo nuestro Universo es musulmán: sumiso-pacificado a Dios, y él mismo demuestra que ha sido creado y manejado por Dios El Único, sin asociado. Cualquier persona puede verificar la autenticidad de cada hecho que avanzo. Desarrollaré mi argumento citando varios trabajos y descubrimientos de prestigiosos científicos. Los eruditos teístas no cesan de recordar al mundo entero que los hallazgos científicos convergen en una misma dirección para demostrar la existencia de Un Principio Creador y Organizador que nosotros, los creyentes, llamamos Dios. Este es el recordatorio que trato de transmitir por mi parte.
“Di: ‘Si viniese de Dios y vosotros no creyeseis en él [el Qorán], ¿quién estará más extraviado que quien disiente de manera tan evidente?’ 52 Pronto les Mostraremos Nuestras Señales en los horizontes y en ellos mismos, hasta que sea evidente para ellos que él es la verdad; ¿o no basta con saber que Tu Señor Es Testigo de todas las cosas? 53 Ved cómo dudan del Encuentro con Su Señor. ¿Acaso no Abarca Él todas las cosas? 54[1]
 
Europa ha vivido durante siglos bajo el yugo del pensamiento único y de la Inquisición, que no fue abolida definitivamente hasta 1834, en España. Formular una nueva idea o declarar una opinión contraria a la religión imperante exponía a sus autores a las peores persecuciones y, con frecuencia, a la muerte. Tras siete siglos de presencia musulmana en España y cuatro en Sicilia, no quedan musulmanes autóctonos en estos lugares, hasta el punto de que, a principios del siglo XX, no residían en Europa más que los habitantes cristianos y una minoría judía superviviente. Más aún, gran parte de ella fue exterminada durante la Segunda Guerra Mundial. En ningún otro lugar del planeta, y en ninguna otra civilización, se ha llegado a tal grado de represión de la diferencia y de la libertad de pensamiento y creencias. En China, en la India, en Oriente Medio, en África y en otros lugares siguen coexistiendo, en el mismo país, diferentes comunidades étnicas y religiosas. En el siglo XVIII, los norteamericanos, más que desprenderse del control económico y político de la Corona Británica, lo que querían era deshacerse de un sistema secular opresor que reprimía la libertad.
La ciencia y la filosofía modernas comienzan en Europa con, entre otros, Galileo (1564-1642), Johannes Kepler (1571-1630), René Descartes (1596-1650), Blaise Pascal (1623-1662), Isaac Newton (1643-1727), Edmund Halley (1656-1743), David Hume (1711-1776), Emanuel Kant (1724-1804), Antoine Lavoisier (1743-1794), Friedrich Hegel (1770-1831), Carl Gauss (1777-1855), Charles Darwin (1809-1882), Karl Marx (1818-1883), Louis Pasteur (1822-1895)… Siguiendo sus pasos, la intelectualidad europea de los siglos XVIII y XIX comenzó reclamando reformas sociopolíticas, para continuar haciendo prevalecer los conocimientos “científicos” de la época, con el fin de derribar un sistema eclesiástico oscurantista y opresor.
Estas élites, que tenían el concepto de Dios transmitido por el Cristianismo o por el Judaísmo, creían que si la Biblia, llena de inexactitudes científicas, era desmitificada y desacralizada, entonces, el principio de la existencia de Dios desaparecería. Muchos creían que el Universo, con su mecánica celeste, no era más grande que la Vía Láctea, que era eterno e inmutable, que siempre había existido y siempre existirá. En cuanto a la vida, creían que podía surgir espontáneamente de la materia inerte, bajo la influencia de factores fisicoquímicos. Por lo tanto, para muchos, todo aquello que constituye y de lo que se constituye el Universo es producto del azar.
Los primeros pasos de la ciencia en sus comienzos, añadidos a la persecución eclesiástica en Europa durante siglos, tendrían unas consecuencias que se han perpetuado hasta el siglo XXI.  Es a partir de la teoría de la evolución de Darwin, la dialéctica de Hegel y el materialismo dialéctico de Marx que el ateísmo toma la forma de un sistema ideológico. Ahora, y desde hace más de cien años, con el pretexto de la ciencia, el ateísmo se ha erigido en un sistema que se utiliza para moldear al hombre a su imagen, a través de la educación, los medios de comunicación y todas las formas posibles de comunicación e información. Es un hecho, el lavado de cerebro ateísta es tal que, hoy en día, la mayoría de los seres humanos piensan que la ciencia y la fe se oponen. Consumir, adquirir bienes materiales, beber, comer, divertirse, en definitiva, distraerse, se han convertido en los valores fundamentales de la vida humana. La reflexión sobre la creación del cielo y la Tierra, sobre el “porqué existo, vivo y muero”, todo esto se ha convertido en secundario e incluso anormal para algunos.
Pocos saben, en la actualidad, que la mayoría de los científicos de nuestro tiempo son creyentes, y que muchos de ellos eran antes ateos. Esto se abstienen, a sabiendas, de divulgarlo mucho. También hay que decir que algunos de estos científicos prefieren ser discretos para evitar consecuencias en sus carreras. De hecho, el establishment ateo ha reemplazado al de la iglesia y es ahora quien hace y deshace. Desgraciadamente, quienes lo cuestionan son “excomulgados”, vilipendiados, denigrados y acallados si es posible.
Sin embargo, Dios sí existe y los descubrimientos científicos en todos los campos lo prueban todos los días. Más aún, podemos, ahora más que nunca, afirmar que las evidencias de la existencia de Dios son científicamente irrefutables. De hecho, la ciencia moderna es mucho más favorable al teísmo que al ateísmo. Digo bien el teísmo, que consiste en admitir la existencia de un Dios único, vivo y personal, como causa trascendente del mundo. Pero de todo esto también se abstienen, deliberadamente, de informar al público general, salvo a retazos.
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A finales del siglo XIX y durante la primera mitad del XX, muchos pensaban que el Universo era eterno e inmutable. Este modelo cosmológico se llama “teoría del estado estacionario”. A pesar de todos los esfuerzos y tenacidad de los teóricos para mejorar y mantener esta teoría, ya que permite dar a entender que el Universo siempre ha existido, por lo que no necesita ningún creador, ha habido muchos descubrimientos, incluyendo la forma del cuerpo negro[2] del fondo difuso cosmológico[3], que han demostrado las inexactitudes de este modelo. Algunos todavía creen que el Universo es un inmenso sistema cerrado, que constituye todo lo que existe a partir de la materia y la energía. Esgrimen el argumento del primer principio de la termodinámica, el principio de conservación de la energía, del que se desprende que la materia y la energía no pueden ser creadas ni destruidas, sino que únicamente se reordenan.
Pero este argumento no es tal, salvo que ignoremos el segundo principio de la termodinámica, según el cual, con el tiempo, cualquier sistema aislado se desorganiza de forma inevitable e irreversible. Entonces, ¿cómo es que el Universo no está en un estado de caos y de desorden termodinámico? La respuesta es que el Universo debe de haber iniciado en un estado entrópico extremadamente bajo, en un momento concreto del pasado y, desde entonces, el regulador de la termodinámica se ha puesto en marcha. Esto significa que el primer principio de la termodinámica, si se confirma, solo se aplica a partir de la creación del Universo, dentro de este, y no en su origen.
“¿Acaso quienes han denigrado no han visto que los cielos y la Tierra formaban un todo único y Nosotros los Separamos, e Hicimos del agua toda cosa viva? ¿No asegurarán (creerán), pues? 30[4] ; “Y hemos Construido el cielo con manos y, en verdad, Nosotros lo Poseemos en una medida incomparable.  47[5] ;  “Luego, se ha Dirigido al cielo que era humo y les ha Dicho a él y a la Tierra: ‘Venid a Mí de buen grado o a la fuerza’; ellos han dicho: ‘Venimos de buen grado’ 11[6] ; “Ni el sol puede alcanzar a la luna, ni la noche adelantar al día y cada uno navega en su órbita 40[7]
 
En la actualidad, la gran mayoría de científicos aceptan que el Universo tuvo un principio y antes no existía ni el tiempo, ni el espacio, ni la materia, ni la energía, ni nada; no había “nada”. De repente, el Universo comenzó, apareció y evolucionó… Algunos sostienen que la mecánica cuántica puede decir que en un principio había energía, partículas… y que todo, incluida la información, fue producido a partir de ahí. Si la mecánica cuántica nos dice que una partícula puede aparecer de la nada, a esto lo llamamos las “fluctuaciones cuánticas del vacío”, estas fluctuaciones se producen a partir de las leyes cuánticas, por lo que preexisten a las fluctuaciones.
Las leyes de la mecánica cuántica contienen información de la formación de una partícula, su transformación en otra o su destrucción. La energía y las partículas no son el origen de la información, lo contrario es cierto. El Universo, por tanto, ha comenzado con la información, las leyes de la física, de la energía, de las partículas…  Otros[8] concluyen, de forma apresurada y aproximada, que el Universo surgió gracias a las leyes de la física. Por ejemplo, dado que existe la ley de la gravedad, el Universo podría haberse creado a sí mismo de la nada.
Además, si la información es, de hecho, la base de todo[9], se dice que el número 1 no produce nada; la ley aritmética 1 + 1 = 2 explica que si, por ejemplo, yo hago la suma de 1 libro + 1 libro, obtengo 2 libros, pero si no provoco la acción de juntar los 2 libros, la ley aritmética, por sí sola, no la puede causar. Las leyes matemáticas que permiten explicar y predecir los fenómenos naturales no crean estos fenómenos. Del mismo modo, la ley de la gravedad, que ni siquiera explica la propia gravedad, no crea la gravedad o la materia en la que opera la gravedad.  Por lo tanto, mucho menos crea el Universo.
Las leyes de la física no crean nada por sí mismas, solo muestran las relaciones entre los hechos, una vez que se han producido por una causa. Un coche existe y circula por una carretera gracias a las leyes de la física, pero estas no han creado ni el coche ni la carretera. Las leyes de la física han sido creadas por una voluntad inteligente y consciente, del mismo modo que el coche y la carretera. Y se necesita una voluntad inteligente y consciente para diseñar, poner en marcha y conducir un coche correctamente en una carretera. Se trata de las mismas ecuaciones que para originar e impulsar la creación y evolución del mundo.
Desde el descubrimiento de una veintena de números fundamentales de la física atómica, las observaciones de la astronomía y la física cuántica nos demuestran que el Universo tiene una organización tan compleja que es abrumadora. Estos números, que son constantes cosmológicas, describen los parámetros básicos y las características de nuestro Universo. Hemos logrado determinar los valores de cada uno de estos números fundamentales, como la fuerza de la gravedad, la fuerza del campo electromagnético, etc. Estos valores están equilibrados, ajustados y son precisos a la perfección.
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Actualmente, está claramente establecido que las leyes de la física debían ser muy específicas, ajustadas y precisas para permitir la evolución del Universo y la aparición de la vida. Es imposible atribuir a la casualidad la extrema precisión de la elección de las condiciones iniciales para la existencia del Universo. Es evidente que una voluntad inteligente y consciente supervisó el ajuste de estos parámetros. De este modo, al final de la época de Planck, el ajuste de la densidad del Universo era de 10-60, que equivale a la precisión de un arquero que alcanzaría con su flecha un blanco de 1 cm2, colocado al final del Universo, a unos catorce mil millones de años luz[10].
“Y sea Expuesto el escrito, y veas a los pecadores temerosos de lo que hay en él, y digan: ‘¡Ay de nosotros! ¿Qué escrito es éste que no deja nada, pequeño o grande, sin enumerar?’ Y encontraron ante ellos lo que hicieron. Y Tu Señor no oprime a nadie 49[11] ; “En verdad, somos Nosotros quienes Damos la vida a los muertos y Escribimos lo que han enviado por delante de ellos y las obras que dejan atrás, y lo tenemos todo Consignado en un libro claro 12[12] ; “Para que sepa que ya han transmitido los Mensajes de Su Señor. Él Abarcó todo lo que tiene que ver con ellos, y Llevó cuenta de todo 28[13] ; “Nosotros hemos Contabilizado todo por escrito 29[14]; “Ciertamente, Él los ha Enumerado a todos y los ha Contado con precisión 94[15]
“El sol y la luna se mueven con precisión 5[16]; el primero está a unos 150 millones de kilómetros de la Tierra, la segunda está a unos 400.000 km de ella. 400 veces más cerca y 400 veces más pequeña que el Sol, la Luna, brillantemente posicionada y dimensionada, oculta completamente el sol durante los eclipses totales de la misma. Esta relación da la impresión de que ambos discos, solar y lunar, son del mismo tamaño.
Pensar que son golpes de suerte consecutivos los que serían responsables del origen de la existencia del Universo y de nosotros mismos es como creer que podemos ganar la lotería de forma sistemática en cada sorteo, cada segundo, las veinticuatro horas del día, sin interrupción, durante catorce mil millones de años.  Al no poder explicar estos ajustes tan extremadamente precisos de las leyes de la física por el simple hecho del azar, algunos argumentan la teoría de cuerdas o la idea de que existen varios, incluso infinidad de universos, incluyendo el nuestro, cada uno de ellos con sus propias leyes, lo que deja una probabilidad de que, al menos, uno de esos mundos esté necesariamente bien ajustado. Y, por casualidad, “como de costumbre”, estamos en él.
Si no podemos afirmar que estos “pluriversos” o “multiversos” no existen, menos aún podemos afirmar lo contrario. De hecho, no hay ninguna evidencia científica de su existencia, ni por teorización, ni, menos aún, por la observación, absolutamente imposible. Además, esta hipótesis, aunque amplía el campo de las probabilidades, no pone en tela de juicio la constatación de un Principio Creador y Organizador que demuestran a diario las evidencias científicas acumuladas, en todos los ámbitos, desde lo macroscópico a lo microscópico. La teoría de cuerdas y/o los multiversos, varias dimensiones, varios Universos, no disminuyen en nada, ni cuantitativa ni cualitativamente, las probabilidades de la existencia de este Principio Primero.
Varias propiedades físicas fueron creadas para constituir un Universo que permite la vida. Si una de ellas hubiera sido un poco diferente, la vida, tal como la conocemos, no podría haber surgido. Por ejemplo, y entre otros, el carbono, sin el cual no habría vida, se fabrica en el interior de los hornos nucleares de las estrellas, por un proceso extraordinariamente sutil. Esto solo es posible gracias al fenómeno de la resonancia, el efecto de refuerzo que hace que el proceso sea más eficiente y la cantidad de carbono más grande. Esta resonancia se produce debido a la extrema precisión de las leyes de la física nuclear. Si estas leyes variasen de manera infinitesimal, entonces no habría ninguna resonancia, o la habría en el lugar equivocado. Se trata, una vez más, de un ajuste extremadamente fino.
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Podemos decir que el Universo tiene un lenguaje universal que consiste en instrucciones matemáticas, las cuales son la base de las leyes de la física y todo lo que existe en este Universo. Todo lo que podemos conocer y observar de este mundo pasa por dominar este lenguaje, que se expresa en cada cosa. Estudia el cielo, la Tierra, el hombre, la hormiga, la molécula, el átomo o cualquier otra cosa, y podrás ver la transcripción de este lenguaje. Es el sello del Creador de los cielos y de la Tierra, y de todo lo que hay entre ellos.
“¿Acaso no habéis visto que para Dios, para Él se prosternan quienes están en los cielos y en la tierra, y el sol y la luna y los astros, y las montañas y los árboles y los animales, y muchos de los seres humanos? Pero muchos otros merecen el castigo. Quien es humillado por Dios no encontrará quien le honre. En verdad, Dios Hace lo que Quiere 18[17]; “Él Posee las llaves de lo oculto que nadie Conoce más que Él ; y Él Conoce lo que hay en el suelo y en el océano. No cae ni una sola hoja sin que Él lo Sepa, ni existe una semilla en las oscuridades de la tierra, ni nada fresco o seco que no esté consignado en un escrito claro 59[18]
 
Ten en cuenta que los árboles, las plantas, las hojas, las flores y los colores se ajustan también a las leyes de la naturaleza. Retomemos un ejemplo citado a menudo, la secuencia de Fibonacci, que se obtiene mediante la suma de los dos números anteriores: 0 + 1 = 1, 1 + 1 = 2, 1 + 2 = 3, 2 + 3 = 5, 3 + 5 = 8, 5 + 8 = 13, 8 + 13 = 21… Se trata de una ley matemática. Pues bien, se manifiesta, prácticamente, por todas partes en la naturaleza. Por ejemplo, las hojas de roble se colocan, alrededor del tallo, en 2/5 de las hojas anteriores, las del haya en 1/3, las hojas y las ramas de un olmo crecen y se colocan, en relación al tallo, a medio camino entre sí; más conocido, el número de pétalos de una margarita también obedece a esta regla matemática…  Para poder enumerar todo lo que cumple esta ley se necesitarían cientos de libros.  Cualquiera que sea el tema tratado, podemos distinguir con claridad que se trata de un plan de instrucciones, bajo la forma de estructuras matemáticas, que funciona perfecta e intencionadamente desde el comienzo de la creación. Toda cosa y todo ser, pequeño o grande, está sujeto a este plan, y más allá, a Aquel que está en el origen.
“Y Vuestro Dios Es Un Dios Único, no hay más Dios que Él, El Origen, El Arreglador 163 En la creación de los cielos y de la tierra, y en la diferencia entre la noche y el día, en la nave que surca el océano con lo que beneficia a la gente, y en el agua que hizo Descender Dios del cielo, con la cual Vivificó la tierra tras haber estado muerta, y Diseminó por ella todo tipo de animales; en la variación de los vientos y en las nubes sometidas entre el cielo y la tierra; hay, ciertamente, señales para una comunidad [de ellos] que razonan 164[19]; “¿Acaso no has visto que Dios hizo Descender el agua del cielo, entonces Hicimos salir con ella frutos de variados colores? Y en las montañas hay vetas de diferentes colores: blancas, rojas y de un negro intenso 27 ¿Y que los humanos, las bestias y el ganado también son de diferentes colores? En verdad, de Sus Siervos, solo temen a Dios los que son sabios. En verdad, Dios es Todopoderoso, Perdonador 28[20]
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La molécula de ADN se compone de dos hebras entrelazadas en espiral; toda la información, todos los detalles físicos y fisiológicos de un ser vivo se codifican en los genes, segmentos de esta doble hélice replegada dentro de los cromosomas, en el interior del núcleo celular. Las hebras de ADN se forman por el encadenamiento de nucleótidos, que se componen de tres elementos, un azúcar (desoxipentosa), uno o varios grupos de fosfato y una base nitrogenada.
La información genética se da por la combinación dos a dos de cuatro bases nucleotídicas constituyendo, por su unión ; lo que podemos llamar la base de datos de toda la información relativa a un ser vivo (genoma). De forma paralela al código Morse, compuesto por tres elementos diferentes (punto, raya y espacio), que se combinan para formar letras que, a su vez, se combinan para formar palabras, y estas para formar oraciones ; las cuatro bases utilizadas en la composición del ADN se combinan dando como resultado la formación de veintidós aminoácidos, a partir de los cuales se crean alrededor de cien mil proteínas… Se trata de un lenguaje que los biólogos comienzan a descodificar. La información específica contenida en el ADN no puede provenir de la casualidad. ¿De dónde proviene la información transcrita en un periódico, un libro, un CD o un disco duro?
El cuerpo humano contiene más de cincuenta mil millones de células, cada una de las cuales trabaja sola y coordinada con otras, sin pausa, día y noche, las veinticuatro horas del día. Cada célula, de un tamaño aproximado de una centésima (1/100) parte de un milímetro, contiene tres mil millones de nucleótidos en unos dos metros de ADN compactado. La célula tiene un núcleo que contiene los genes, el genoma, el cual contiene la información que da las instrucciones a la célula misma, a los órganos y a todo el cuerpo para funcionar. Existe, por tanto, un manual de información y de instrucciones precisas en el genoma del núcleo de cada célula, que es el equivalente de, aproximadamente, novecientos cincuenta libros de quinientas páginas. Se trata de informaciones y de instrucciones. Se producen por una voluntad consciente e inteligente, tal y como un programa es producido por un programador. ¿El azar? ¿El tiempo? ¿La evolución? Arrojar tinta al azar sobre las páginas blancas de miles de millones de años nunca producirá una letra, una palabra, una frase o un párrafo, y mucho menos un manual de instrucciones e información tan específica y detallada como la de la célula.
La organización y el funcionamiento del cuerpo, y de cada célula, son más complicados y eficientes que los de cualquier ciudad del planeta. Además, es necesario imaginar que esta metrópoli se replicara, de forma prácticamente idéntica, en solo unas pocas horas, cada día. Es el caso de la célula. Hoy en día, con toda nuestra tecnología moderna y sofisticada, no somos capaces de crear una sola parte de una célula verdaderamente funcional. Cada célula posee una membrana, provista de puntos de entrada, con unos vigilantes que consisten en proteínas y enzimas específicas. Estos vigilantes solo permiten entrar a ciertos tipos de elementos químicos. Las células tienen rutas especiales y medios de transporte dotados con sistemas de guía para que los elementos autorizados a pasar se dirijan a un destino concreto. Cada célula contiene lo que llamamos mitocondrias, cuya función es proporcionar energía a la célula. En cada célula, existen unidades de producción de proteínas, los ribosomas; estas proteínas, una vez producidas, se empaquetan de tal modo que no se produzcan disfunciones durante su transporte. Una vez que han llegado, hay unas entidades químicas específicas dedicadas a su descarga. En cada célula, a excepción de los glóbulos rojos, los lisosomas, unas estructuras esféricas rodeadas por una membrana, tienen la función de degradar, de digerir, los “desechos” intracelulares…  ¿Quién está detrás de esta creación y esta organización?
“¡Oh, vosotros los hombres! Un ejemplo ha sido Aplicado, así que entended por él: en verdad, aquellos que invocáis, en lugar de a Dios, no crearían ni una mosca, y aunque se reuniesen todos para ella, y si la mosca se llevara algo de ellos, no podrían recuperarla. ¡Qué débiles el pretendiente y el pretendido! 73 No valoran a Dios como Él Merece Ser Valorado; en verdad, Dios Es Fuerte, Poderoso 74[21]
 
Los científicos[22] han calculado la probabilidad de obtener, por casualidad, ciento cuarenta y nueve aminoácidos de longitud, lo que ni siquiera sería una corta proteína funcional. Para una secuencia de aminoácidos funcional, hay una posibilidad entre 1074. Y aún no estaría completa, ya que, para constituir una proteína, los aminoácidos deben estar unidos entre sí por enlaces peptídicos; una conexión solo se produce, aproximadamente, una de cada dos veces, y no de forma sistemática. Así que hay una de dos posibilidades, un exponente de 149, 150 para redondear, es igual a una posibilidad entre 1045. Y todavía no se ha terminado, un aminoácido puede tener una estructura isomérica izquierda o derecha; pues bien, para formar una proteína, solo se puede utilizar la estructura isomérica izquierda.  Por tanto, todavía tenemos una oportunidad entre dos, el exponente de 150, lo que equivale a una probabilidad entre 1045. Eso nos hace un total, sumando los exponentes, de: 1074 × 1045 × 1045 = una posibilidad entre 10164. Para tener una idea de lo que puede representar un número de esta magnitud, es necesario saber que, desde el comienzo del Universo, pasaron 1016 segundos, que en todo el Universo hay 1080 nucleones y que, desde el principio del Universo, han ocurrido 10139 “eventos”.
“Lee en el Nombre de Tu Maestro, Quien ha Creado 1 Ha Creado al humano a partir de una adherencia 2 Lee, y Tu Maestro Es El Más Generoso 3[23] ; “Y, ciertamente, hemos Creado al ser humano de un trozo de barro 12 Luego, lo hemos Creado de una gota en un lugar protegido 13 Después, de la gota Creamos una adherencia y, de esta adherencia, una masa parecida a la carne picada y de eso, huesos, y Cubrimos los huesos con carne y entonces Creamos otra criatura; por tanto, ¡Bendito sea Dios, El Mejor de los creadores! 14 Después de eso, habréis de morir 15 Luego, el día del levantamiento (resurrección), seréis Devueltos a la vida 16[24]
Ya que pensamos que la célula era la unidad básica, que era simple, no compleja y eficiente, se podría imaginar una evolución involuntaria y espontánea del organismo unicelular hacia organismos pluricelulares más complejos. Pero en la actualidad, todos los días se descubre una mayor complejidad y eficiencia de una sola célula. Incluso un organismo vivo unicelular está dotado de capacidades extraordinariamente complejas. El material utilizado para la fabricación de una puerta, una ventana, una silla, una mesa o un armario puede ser el mismo. Pero el plan, el propósito y la fabricación son diferentes, y el resultado también. El hombre se distingue por una inteligencia sin igual al resto de vida en la Tierra.  Puede tener vínculos con el mono, la mosca o el gusano, pero eso no cambia su especificidad particular y exclusiva. Y no puede, en ningún caso, ser fruto de una coincidencia o de una simple evolución. Si hay evolución, y es asi, porque todo, y todo ser vivo, evoluciona, la teoría de la evolución, tal y como nos la han inculcado debe ser, ciertamente, revisada, corregida y actualizada.
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Todo lo que ha comenzado o comienza a existir tiene una causa, hemos visto que nuestro Universo tuvo un comienzo, y Dios es la Causa Primera. Él ha creado y determinado todas las condiciones de su existencia y de su realidad. Pero ¿cuál es, entonces, la causa de esta causa? Para determinar la causa de un hecho, no estoy obligado a encontrar la causa de esta causa. Por ejemplo, para reconocer que el pan está hecho por el panadero, no estoy obligado a saber de dónde proviene el panadero. Lo contrario, es decir que yo no reconozco que el pan está hecho por el panadero, dado que no sé de dónde viene el panadero. Pero la pregunta es legítima en un Universo en el que todo está causado por algo. Ahora, recordemos que antes de la creación del Universo, el espacio, el tiempo, la materia… no existía nada. En primer lugar, “allí” donde no hay nada en el Universo que conocemos, La Causa Primera no está sujeta a la materia, al espacio-tiempo o a cualquier otra cosa.  Surge de la nada como Ella-Misma, ya que no hay nada de Ella-Misma, sólo es la causa de Ella-Misma, Ella Existe de Ella-Misma, Subsiste por Ella-Misma, Se Basta a Ella-Misma. Este Primer Principio Es La Última-Realidad-Absoluta, Dios El Omnipotente, El Omnisciente, El Eterno, El sin-principio-ni-fin.
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Todos los Profetas y Enviados de Dios han logrado milagros de los que sus pueblos fueron testigos. Moisés abrió el mar con su bastón, su pueblo fue testigo, él fue Enviado por él. Jesús sanó a los leprosos y los ciegos, su pueblo fue testigo, él fue Enviado por él. Pero nosotros, nosotros no hemos visto estos prodigios, no hemos tenido ninguna prueba formal. El milagro de Mohammad es el Qorán, era evidente ayer, lo es todavía hoy y lo será aún más mañana. Todas las religiones presentan sus textos sagrados como verdaderos y, por lo tanto, milagrosos. Pero ningún libro sagrado sobre la Tierra se declara a sí mismo como un milagro, salvo el Qorán:
“Di: ‘Si los hombres y los genios[25] (al-jinn, الجنّ) se juntasen para traer un Corán como este, no podrían traerlo, aunque se ayudasen unos a otros’ 88 Hemos Expuesto todo tipo de ejemplos en este Corán para la gente, pero la mayoría de la gente insiste en ocultar la verdad 89[26] ; “Si hiciera Descender este Corán sobre una montaña, la verías humillarse y desmoronarse por temor a Dios. Estos son los ejemplos que ponemos a los seres humanos para que, quizás, así, ¡reflexionen! 21 ¡Él Es Dios! Y no hay más Dios que Él, Conocedor de lo ocultos y del testimonio. Él Es El Origen, El Arreglador 22 ¡Él Es Dios! Él, y no hay más Dios que Él, El Rey, El Santísimo, La Paz, El Protector, El Amparador, El Poderoso, El Dominador,  El Sublime; ¡Glorificado sea Dios por encima de lo que asocian a Él! 23 ¡Él Es Dios! El Creador, El Hacedor, El Formador. A Él pertenecen los Nombres Mejores; Le glorifica lo que hay en los cielos y en la Tierra; y Él Es El Todopoderoso, El Juez 24[27]
El Islâm es la primera y la última religión revelada, está destinada a toda la humanidad ayer, hoy y mañana. Esta religión se adopta a partir de un testimonio consciente en dos partes: Atestiguo que no hay más dios que Dios, Único, sin asociado, y soy testigo de que Mohammad es Su Siervo y Su Enviado. El Islâm, motor por excelencia del teísmo, lejos de debilitarse, se desarrolla y progresa en todo el mundo; su influencia no cesa de extenderse al conjunto de las naciones, en sus diversidades étnicas, sociales y culturales. Sería irresponsable no tener esto en cuenta y minimizar su alcance, dejando peligrosamente vía libre al ultratradicionalismo y a sus desviaciones, ideológicas y prácticas, totalmente contrarias al Mensaje original del Islâm.
Cada vez que entras en una casa, distingues los muros construidos por el albañil, las puertas y ventanas hechas por el carpintero, o incluso los cables eléctricos montados por el electricista y las tuberías ensambladas por el fontanero. El Universo, él, nos muestra una unicidad absoluta, de la escala cuántica a la escala astronómica, de las leyes a la energía, la materia, la partícula, el átomo, la molécula, la célula, el planeta, la estrella, la galaxia… El Universo es un todo coherente y armónico, producto de un Solo Principio Creador y Organizador.  Esto demuestra que no hay más dios que Dios, Único, sin asociado. Y también da testimonio de que Mohammad es el Enviado de Dios.
De hecho, hemos visto que todo el Universo, todo lo que lo contiene y todo lo que lo constituye, pequeño y grande, es musulmán, a saber, sumisos-pacíficados a Dios por sus leyes. La ciencia moderna ha comenzado con: “No hay dios”, para luego afirmar y completar la primera parte del testimonio: “No hay más dios que Dios, el Único, sin asociado”. Finalmente, se ha demostrado la segunda parte del testimonio, que todo lo que está en los cielos y en la Tierra es musulmán, sumiso-pacificado a Dios.
“Dios, los ángeles y los que tienen conocimiento Atestiguan que no hay más Dios que Él, El Equitativo. No hay más Dios que Él, El Poderoso, El Juez 18 Ciertamente, la deuda (religión) Ante Dios es la Pacificación (el Islâm); y aquellos a quienes les fue Dado el escrito no disintieron unos de otros por haberles llegado el conocimiento, sino por envidia entre ellos; y quien no crea en las Señales de Dios, sepa que Dios Es Rápido haciendo la cuenta 19[28] ; “¿Acaso buscan algo diferente a la Deuda (Religión) de Dios cuando quienes están en los cielos y en la Tierra se pacifican (someten) a Él, voluntaria u obligadamente, y a Él serán devueltos? 83 Di: ‘Creemos en Dios y en lo que fue Descendido para nosotros, y en lo que fue Descendido para Abraham y Ismael y Isaac y Jacob y las tribus, y en lo que le fue Dado a Moisés y a Jesús, y a los profetas procedente de Su Señor. No hacemos diferencias entre ninguno de ellos y nos sometemos a Él pacificados (musulmanes)’ 84 Y a quien desee otra creencia (religión) diferente a la Pacificación (el Islâm), no se le aceptará y en la otra vida será de los perdedores 85[29] ; “Dios ensancha el pecho de aquel a quien Él Quiere Guiar para que acepte la Pacificación (el Islâm); pero hace que el pecho de quien Él Quiere Extraviar se oprima y estreche como si ascendiera al cielo. Así es como Dios Debilita a quienes no aseguran (no creen) 125[30]
* * *
Esta presentación no representa más que una gota de agua en un inmenso océano de pruebas de la existencia de Dios. Todo el mundo puede estar seguro, toda una vida no sería suficiente para reunir todas estas innumerables y colosales evidencias. En nuestros días, la existencia de Dios ya no es un enigma, una deducción o una intuición, ni mucho menos una creencia ciega. La Fe nace de un conocimiento objetivo de los hechos que resultan de la realidad de nuestro mundo. Es apacible, serena y completa, y no responde a los cambios de humor ni a eventos circunstanciales. No provoca la pasión, el fanatismo, el odio, la rebelión y la violencia.  Ella es paz predicando La Paz.

 

El Sol sale por el Oeste (9ª edición – 2018), SCDOFG

 

[1] Capítulo 41, versos 52-54.

[2] Cuyo espectro electromagnético depende exclusivamente de su temperatura.

[3] Radiación electromagnética.

[4] Capítulo 21, verso 30.

[5] Capítulo 51, verso 47.

[6] Capítulo 41, verso 11.

[7] Capítulo 36, verso 40.

[8] Entre los más conocidos, se encuentra Stephen Hawking.

[9] Incluso a escala cuántica, podemos observar las simetrías. Por lo tanto, las cadenas de átomos se comportan como una cuerda de guitarra en la escala nanométrica; el resultado es una serie de notas que suenan. La observación de las dos primeras notas demuestra una relación perfecta entre ellas, el ratio de sus frecuencias es igual a 1,618. Véase Affleck, I., "Golden ratio seen in a magnet", Nature 464, 362-363 (2010), R. Coldea, D. A. Tennant, E. M. Wheeler, E. Wawrzynska, D. Prabhakaran, M. Telling, K. Habicht, P. Smeibidl, K. Kiefer. "Quantum Criticality in an Ising Chain: Experimental Evidence for Emergent E8 Symmetry". Science (Jan. 8, 2010).

[10] Trinh Xuan Thuan.

[11] Capítulo 18, verso 49.

[12] Capítulo 36, verso 12.

[13] Capítulo 72, verso 28.

[14] Capítulo 78, verso 29.

[15] Capítulo 19, verso 94.

[16] Capítulo 55, verso 5.

[17] Capítulo 22, verso 18.

[18] Capítulo 6, verso 59.

[19] Capítulo 2, versos 163-164.

[20] Capítulo 35, versos 27-28.

[21] Capítulo 22, versos 73-74.

[22] Véase los trabajos de Stephen C. Meyer, Francis Crick, Stanley Miller, Leslie Orgel.

[23] Capítulo 96, versos 1-3.

[24] Capítulo 23, versos 12-16.

[25] La relación lexico-semántica es innegable, en las dos lenguas, en relación a las palabras siguientes: jahannam (جهنّم) / gehena (abismo, infierno, tormento); al-jannah [el paraíso], الجنّة) / la génesis (nacimiento, formación, generación); al-jân ([el genio], الجان) / el gen (raza, género, especie); ajinnah ([embriones], أجنّة) / genotipos (patrimonios genéticos); al-jinnah (الجنّة) / la transgénesis (inserción de genes); majnûn ([poseído], مجنون) / transgénico (genéticamente modificado). Todos tienen en común estar ocultos entre lo ordinario.

[26] Capítulo 17, versos 88-89.

[27] Capítulo 59, versos 21-24.

[28] Capítulo 3, versos 18-19.

[29] Capítulo 3, versos 83-85.

[30] Capítulo 6, verso 125.

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